octubre 06, 2009

En la esquina a la derecha...

Hay un pedazo de nosotros que nunca se va ni se olvida, es esa etapa de las mil aventuras, de ver las mesas como rascacielos, de ver a los adultos como seres inexplicablemente idiotas pero que todo lo saben, o creen saberlo. Donde la otra cuadra es un nuevo continente por descubrir.

Esos días de tierra en la manos, más no por trabajar, sino por buscar aquello que nunca se nos perdió, por escondernos de las tentaciones de nuestro futuro rutinario y seco, ese infeliz que nos quiso atrapar y que al fin logramos asimilar.

De la escuela 100 metros más y en la esquina a la derecha, frase que anhelo escuchar de nuevo cada vez que subo a un taxi, pero ahora voy solo, solo y atrapado por el monstruo del "que tengo que hacer mañana", ese maldito que no nos suelta y nos hace sus adictos, sus desgraciados adictos. Ya no existe la voz dulce y suave que amenizaba mis oídos con aquellas palabras... de vuelta a casa... ahora los golpeantes sonidos de un par de llaves se ríen en mi cara... de vuelta a la puta casa...

¿Donde quedaron las comidas sin acabar y los platos de postre vacíos? ¿Que ha pasado con los mil domingos de aventuras místicas y de luz del sol abriéndonos los ojos, obligándonos a vivir?... ¿Acaso se los tragó nuestro orgullo?... Nosotros mismos.

Quiero huir, correr en la esquina a la derecha... pero nada es igual. La televisión ya no hace dibujos ¡bah! estupideces, ya esa felicidad desapareció... Ya en la esquina a la derecha no hay más que otra esquina y luego 25 metros más, ya no se llega al hogar, ya no se llega a la niñez... Solo encuentro más momentos, más preciados momentos de los que no me quiero apartar...

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